Bogotá pierde $ 77 mil millones de pesos en la compra de los nuevos buses de Transmilenio

Resultó falso que se requirieran dos contratos para la compra y operación de los 1.441 buses de las fases I y II de Transmilenio. La supuesta dificultad de los actuales operadores para conseguir cierre financiero fue la excusa que usó la administración para estructurar dos licitaciones, una para la provisión de los buses y otra para su operación, lo que le cuesta $ 77 mil millones de pesos más a la ciudad.

Prueba de ello fueron las ofertas que se presentaron el pasado martes para la provisión de flota, donde 6 de 7 oferentes provienen de la actual operación y anuncian presentarse a la segunda licitación para operar sus propios buses, un yo con yo que terminaremos pagando todos los bogotanos. Tan evidente es el hecho que los nombres de las empresas oferentes son iguales, cambian en una palabra o el beneficiario de las dos es el mismo:

Otro punto de alerta es que tres de los oferentes más fuertes presentan flotas compuestas en su mayoría por buses diésel Euro V, tecnología prohibida en Europa desde 2014. La alarma está dada por la forma de evaluación de la licitación que privilegia el precio sobre la tecnología limpia. Los factores de escogencia son tres: (1) Oferta económica – 700 puntos, (2) Oferta técnica – 200 puntos, (3) Apoyo a la industria nacional – 100, para un total de 1.000 puntos. El hecho es que los buses de propulsión diésel son más económicos que las tecnologías limpias, lo que de entrada les podría dar hasta 700 puntos, mientras los motores a gas y eléctricos recibirían máximo de 200 puntos, una diferencia que puede llevar a que la mayoría de los lotes terminen adjudicados a la tecnología más contaminante para la ciudad.

 

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