[Carta a Secretaria de Hábitat] La continuidad en la política de reasentamientos para poblaciones en zonas de riesgo se está constituyendo en una de desplazamiento forzado y en beneficio de terceros en varios casos.

Doctora

MARÍA CAROLINA CASTILLO

Secretaria de Hábitat y Territorio- Bogotá.

Ciudad

 

Ref.:   La continuidad en la política de reasentamientos para poblaciones en zonas de riesgo se está constituyendo en una de desplazamiento forzado y en beneficio de terceros en varios casos.   

 

Cordial saludo,

El pasado 6 de mayo el Director del Idiger me respondió un derecho de petición en el cual afirma que la actual administración va a darle continuidad a la política de reasentamiento de los hogares que se encuentran en zonas de alto riesgo.

Con esa determinación parece que la administración de Enrique Peñalosa desconociera que si bien los orígenes de estos barrios es la informalidad, la mayoría fueron ya legalizados o se encuentran en proceso de legalización por parte de la administración distrital. Además, las medidas que se han aplicado en los gobiernos de Bogotá en los últimos años no les garantizan a las familias afectadas una reubicación en iguales o mejores condiciones habitacionales, pues todo consiste en ofrecerles un arriendo transitorio en tanto les es asignada una vivienda que no se ajusta a sus necesidades.

Actualmente, según el Decreto 255 de 2013, la administración les ofrece a las familias, en primer lugar, el Valor Único de Reconocimiento (VUR) que equivale a 50 salarios mínimos, valor que no es suficiente para que éstas puedan acceder una vivienda digna en Bogotá. En algunos casos, las familias también pueden acceder a al Subsidio Distrital de Vivienda en Especie, sin embargo, las viviendas de interés prioritario a las que pueden acceder por este subsidio no responden a las necesidades de las familias que van a ser reubicadas, las cuales cuentan con un amplio número de miembros y basan su subsistencia en la explotación comercial de su vivienda.

Un buen ejemplo es el del barrio El Codito de la localidad de Usaquén, donde cuantiosos grupos de ciudadanos han preferido quedar expuestos a los deslizamientos e inundaciones, en lugar de trasladarse a otras zonas de la ciudad. El riesgo aumenta porque, así las cosas, el Distrito insiste en negarse a construir las obras de amortiguamiento aduciendo que no es mitigable.

Vale recordar que la declaratoria de alto riesgo no mitigable depende, entre otros factores, de los costos de las obras de mitigación que solamente se descartan en caso de ser superiores a los de la reubicación. Este criterio legal se viene quebrantando, en la mayoría de los casos, al promoverse reasentamientos a viviendas con peores condiciones habitacionales.

Y mientras bajo esas políticas se está en el proceso de expulsión que puede llegar a cerca de 8 mil hogares bogotanos, en barrios como Nueva Delhi -de la localidad de San Cristóbal- y La Fiscala –en la localidad de Usme- se están entregando licencias de construcción en zonas aledañas a las declaradas en alto riesgo no mitigable, bajo el argumento de que las constructoras sí tienen el músculo financiero para realizar las obras de mitigación que el Distrito se rehúsa a ejecutar. El resultado final es una discriminación contra los ciudadanos de escasos recursos y es una forma abierta de desplazamiento forzoso en beneficio de terceros. El Distrito debe tener en cuenta que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ya llevó a cabo una Audiencia Pública sobre derechos humanos y procesos reasentamiento en Colombia en el 154 Período de Sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en la cual la CIDH expresó su preocupación por la forma cómo se están llevando a cabo los reasentamientos por parte de las administraciones locales en el país.

Es inaudito que la administración de Enrique Peñalosa pretenda continuar con una política que, a la vez que pone en peligro la vida e integridad de los ciudadanos que residen en zonas de alto riesgo, máxime cuando los expertos han advertido que se aproxima una temporada con altas probabilidades de ocurrencia de Fenómeno de La Niña, va abriendo camino alternativo a negociantes de la construcción.

Por las razones anteriores, le solicito me informe qué medidas se van a tomar para proteger los derechos de estas personas y qué cambios van a realizar a la política de reasentamiento, advirtiendo que se está configurando así un estado de cosas inconstitucional y violatorio de un derecho humano fundamental como el de una vivienda digna, frente a lo cual me veré en obligación de recurrir a las acciones judiciales atinentes en estos casos en el orden nacional e internacional de ser necesario.

 

MANUEL SARMIENTO

Concejal de Bogotá

Polo Democrático Alternativo

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