Icetex: usura para hacer demagogia

Manuel José Sarmiento

Ex-Representante Estudiantil (2008)

Universidad Externado de Colombia

 

Con la imposición del neoliberalismo, el capital financiero ha quedado en libertad para hacer de los derechos esenciales, simples y vulgares mercancías. Uno de los sectores que ha estado en la mira de los monopolios es la educación, considerada por los neoliberales como una fuente de enormes riquezas sin importar las nefastas consecuencias que deben ser soportadas por las masas populares, en este caso, los estudiantes. Son dos los objetivos de las trasnacionales en materia educativa: garantizar una formación que se adecúe a sus intereses lucrativos e impulsar la privatización para abrir nuevas fuentes de ganancias.

En Colombia, la complicidad y sumisión que caracterizan al Gobierno de Uribe Vélez, le han permitido al capital financiero abrirse espacios a través de la “Revolución Educativa”. En los últimos seis años se ha profundizado el proceso de privatización de la educación, hecho que se manifiesta en políticas verdaderamente retardatarias como lo son el recorte de las transferencias, la concurrencia en el pasivo pensional de las universidades públicas y la imposición del modelo de formación por competencias. En la educación superior, la privatización se impone a través de una de las figuras preferidas por el Gobierno: el autofinanciamiento. Esta política implica que el funcionamiento de las Universidades Públicas dependerá de los recursos que la universidad obtenga en razón de matrículas y venta de servicios, más no del presupuesto proveniente de la Nación, Departamentos y Distritos. La autofinanciación se evidencia claramente si se analiza lo que ha sucedido con las matrículas en la Universidad del Atlántico, las cuales han aumentado en un 330%[1], hecho que quedó demostrado en la sentencia de la Corte Constitucional No. T-234 de 2008 en la que se examinó un caso en el que la matrícula de una estudiante de Licenciatura de Idiomas Extranjeros de la Universidad del Atlántico pasó de $92.840 a $433.700.

El desmonte de la financiación estatal ha obligado a gran parte de los jóvenes a acudir a las instituciones privadas para acceder a la educación superior. Según cifras del Diario Portafolio (11 de Junio de 2007), en el 2006 el 49% de los estudiantes que ingresaron a la universidad se matricularon en instituciones privadas. Las características propias de la educación privada llevan de manera inexorable a que las matrículas para acceder a ella sean bastante elevadas, debiendo los estudiantes y sus familias asumir enormes cargas económicas. A esto se debe sumar el aumento de matrículas de las Instituciones Oficiales, circunstancias que han hecho que un gran número de colombianos deba necesariamente acudir a créditos financieros para acceder a la educación superior, sometiendo este derecho al otorgamiento de esta clase de créditos. El Estado entonces se desprende de su deber de garantizar una educación pública y gratuita, sustituyendo el subsidio a la oferta por instrumentos de carácter financiero. La prevalencia de los créditos financieros sobre la financiación estatal a la oferta es una directriz del Banco Mundial, hecho que fue expresado por Axel van Trotsenburg, Director del Banco Mundial para Colombia y México, en los siguientes términos: “En ausencia de oportunidades de financiación muchos estudiantes talentosos de bajos ingresos no podrían matricularse en la enseñanza superior. El carácter rotativo de los préstamos a estudiantes hace que la utilización de este mecanismo basado en la demanda sea fiscalmente más atractiva para el Gobierno y los estudiantes por igual.”[2] Es por ello que para los estudiantes de Universidades Públicas y Privadas estos préstamos cobran una enorme importancia, debido a que de su funcionamiento práctico dependerá si son verdaderos medios para acceder a la educación superior o una herramienta lucrativa que constituye otro obstáculo para los colombianos que quieren estudiar en una universidad.

Este escrito tiene por objeto analizar los créditos que el Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior –ICETEX- ofrece, especialmente el crédito acces de largo plazo, sin desconocer que las instituciones financieras de carácter privado también ofrecen estos tipos de créditos en circunstancias aún más graves que aquellas en que se encuentran los deudores de la Entidad Pública.

El modelo de crédito acces es financiado por el siempre presente Banco Mundial a través de un préstamo de 300 millones de dólares. Dado el papel de agente del capital financiero y de los monopolios extranjeros que ostenta esta entidad, las finalidades de este préstamo serán las de garantizar que la educación que se ofrezca en Colombia corresponda a los intereses de las trasnacionales y abrir un nuevo nicho para asegurar una alta tasa de ganancia.

Respecto de la intención de adecuar el aparato educativo a los intereses de los monopolios, el comunicado de prensa ya citado señala que “el ICETEX ha puesto especial énfasis en aquellos estudiantes que se matriculan en programas post-secundarios de educación técnica y tecnológica, dada la importancia de las capacidades y conocimientos que estos graduados traen al mercado de trabajo.” Esta afirmación guarda plena concordancia con lo expresado por Jeff Immelt, presidente de General Electric, en entrevista al El Tiempo del 12 de febrero de 2008: “No-sé-cuántas personas han sido entrenadas por el Sena en los últimos 24 meses. Eso es bueno para nosotros, porque cuando vamos a un país queremos contratar ese tipo de personas y nos gusta saber que abundan”. No es una mera coincidencia que a las trasnacionales les interese una educación meramente técnica y que el ICETEX, siguiendo las orientaciones del Banco Mundial, le de prioridad  a los estudiantes que se matriculen en Instituciones Técnicas y Tecnológicas. No se quiere negar la importancia de la educación impartida por el SENA, pero una cosa es defender la educación técnica y otra es generalizarla para toda la educación superior. De nuevo, las políticas educativas son impuestas desde el extranjero en complicidad con el gobierno local, constituyendo una clara violación a nuestra soberanía.

Pero las cosas no paran acá; el Banco Mundial además le impone al ICETEX la forma de regulación del crédito, todo en aras de garantizar el pago del préstamo y, por supuesto, asegurar una alta tasa de ganancia. “Al extender los vencimientos y personalizar los términos de pago estamos alineando la amortización de nuestro préstamo con los repagos de los estudiantes a ICETEX, contribuyendo a la viabilidad financiera de un sistema de préstamos estudiantiles que beneficia a estudiantes de bajos ingresos”[3], señaló van Trotsenburg. Queda claro entonces que la forma en que se liquiden los créditos debe garantizar el pago al Banco Mundial, es decir, el pago del préstamo recae sobre los estudiantes.

De nuevo, el Gobierno ha respondido de manera indigna a las imposiciones del Banco Mundial y en el artículo 7° del reglamento de crédito educativo que forma parte integral del contrato que firman los estudiantes estableció:

El saldo de capital girado, los intereses generados en la época de estudios, en el período de gracia y demás valores adeudados al momento de pasar a cobro definitivo, conformarán el nuevo capital a pagar por el beneficiario, sobre el cual se liquidarán los intereses durante el período de amortización, incluidos en la cuota fija o variable, mensual y sucesiva a pagar, hasta la cancelación total del crédito otorgado”. (Subrayado fuera del texto)

Este artículo consagra la figura de capitalización de intereses, cláusula leonina que permite el cobro de intereses sobre intereses y que hace que la deuda se multiplique en proporciones exorbitantes; es la misma figura utilizada en los créditos UPAC que causó nefastas consecuencias para los deudores de créditos de vivienda.

En el crédito acces la capitalización de intereses funciona de la siguiente manera:

El crédito se divide en tres etapas definidas en el artículo 6° del reglamento educativo:

  1. Época de Estudios: Es el período durante el cual el estudiante se encuentra cursando sus estudios. Durante este periodo se causan unos intereses que para la presente explicación se van a denominar i1.
  1. Período de Gracia: Lapso otorgado por el ICETEX que generalmente es de un año y tiene como finalidad permitir que el estudiante acceda a un trabajo remunerado para que pueda iniciar a pagar el crédito. Durante este período también se causan intereses que se expresarán como i2.
  1. Período de amortización: es la época en la que el estudiante deberá iniciar a pagar las cuotas mensuales para cancelar el crédito. Es el momento en el que se liquida la deuda. En este período también se causan intereses que se van a denominar i3.

Supuestamente, durante la época de estudios y el período de gracia el estudiante no debe pagar el préstamo. Sin embargo esto no es del todo cierto puesto que mensualmente el deudor debe pagar unas cuotas que según el ICETEX tienen por objeto inculcar en el estudiante una cultura de pago, es decir, que los deudores aprendan a pagar. En el período de amortización es donde el estudiante debe pagar el crédito.

La capitalización de intereses consiste en que al iniciar la época de amortización el crédito se liquidará de la siguiente manera:

Al capital prestado (Kp) se suman los intereses causados en la época de estudios (i1) y en el período de gracia (i2). Esta suma da un capital amortizado (Ka) sobre el cual se van a cobrar los intereses que se causen en el período de amortización (i3). Esto implica que los intereses causados en el período de amortización se cobran sobre los intereses causados en la época de estudios (i1) y en el período de gracia (i2). La siguiente gráfica aclara esta figura:

Etapa ÉPOCA DE ESTUDIO PERÍODO DE GRACIA PERÍODO DE AMORTIZACIÓN
Intereses i1 i2 i3

Ka =  Kp +  i1 ­+  i2

i3 se causan sobre la suma de Kp +  i1 ­+  i2

El cobro de intereses sobre intereses es tan grave que está prohibido por la legislación civil bajo la figura del anatocismo, hecho que lo asemeja a la usura. Sin embargo, el Consejo de Estado consideró que la capitalización es un cobro de intereses sobre intereses pero que no configuraba un anatocismo. La Corte Constitucional en la Sentencia C-747 de 1999 consideró que la figura de capitalización de intereses no era per se inconstitucional, pero que violentaba el derecho fundamental a una vivienda digna cuando se aplicaba a los créditos para la adquisición de vivienda, dado que ponía a los deudores en una situación donde era prácticamente imposible el pago de la deuda. Este fallo es muy importante porque demuestra lo perjudicial que puede ser la capitalización de intereses para los deudores, hecho que se agrava cuando la figura se aplica en contra de los estudiantes y que le abre al capital financiero otro nicho con una tasa de ganancia atractiva.

Uribe Vélez se ufana en los Consejos Comunitarios de los intereses del 12% que se aplican en los créditos del ICETEX. Falta a la verdad con esta afirmación puesto que el 12% es el interés nominal más no el efectivo, que es el que verdaderamente se causa y que es superior al 12.5%. Pero además oculta que, siguiendo las imposiciones del Banco Mundial, para la liquidación del crédito se aplica la capitalización de intereses que multiplica la deuda en dos o tres veces. No de otra manera   se explica que hoy en Colombia existan 17000 deudores morosos del ICETEX.

Ante el atropello contra la soberanía y los intereses de los estudiantes, al estudiantado colombiano no le queda otra salida que seguir el ejemplo de los deudores de los crédito UPAC quienes, conscientes de la necesidad de organización, han iniciado una lucha patriótica y valerosa contra la embestida del capital financiero. En cada universidad debe funcionar un comité de deudores del ICETEX desde donde se eleve el nivel de consciencia y organización de los estudiantes y se articule una lucha de carácter nacional. Solo con un gran proceso de movilización y un movimiento estudiantil fortalecido podremos exigirle al Gobierno la condonación de las deudas, la prohibición de la capitalización de intereses, la defensa de una educación pública, científica y al servicio del interés nacional y el rechazo a las imposiciones del Banco Mundial. Es el momento en que los estudiantes colombianos le demostremos a los monopolios que no permitiremos que continúen con  su política de recolonozación.

[1] Martínez, Juan Carlos. TLC PARA EDUCACIÓN SUPERIOR: HACIA LA IMPOSICIÓN DEL DOGMA NEOLIBERAL. En www.moir.org.

[2] Comunicado de prensa del Banco Mundial  Nº:2008/228/LCR. En www.bancomundial.org/co

[3] Ibídem

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *