La nueva licitación apuntala el ‘Modelo Transmilenio’, no con uno sino con dos negociados privados

El concejal del Polo Democrático Alternativo, Manuel Sarmiento, afirmó que la nueva licitación de Transmilenio presentada por Peñalosa es mucho más lesiva para la ciudad que lo que se ha comentado hasta el momento. “Además de condenar a Bogotá a seguir dependiendo del diésel cancerígeno por al menos 12 años más, en contravía de lo que se está haciendo en todo el globo, la licitación de Peñalosa crea un nuevo modelo de concesión en el que ya no habrá un solo tipo de actor privado involucrado en la operación sino dos, con dos rentabilidades, dos negociados, a pagar”, comentó Sarmiento.

Bajo el esquema actual de operación, los articulados rojos son propiedad del operador privado. Es decir, solo existe un tipo de empresa privada beneficiaria del transporte público de la ciudad, que es aquella que opera a diario los articulados y que es a su vez la propietaria de estos. Con el nuevo modelo de licitación, Peñalosa está proponiendo que ahora hayan dos tipos de negociantes privados en el sistema: una que se encargará de operar los articulados y otra que será simplemente la dueña de estos. “Lo que está proponiendo la administración Peñalosa, y que no es raro en ella, es crear un nuevo actor rentista del sistema que se lucrará tan solo por ser el dueño de los buses y no por prestar un servicio que beneficie a los ciudadanos”, precisó Sarmiento.

“Este nuevo modelo de concesión para Transmilenio es la segunda fase del ‘Modelo Transmilenio’, es la forma en que Peñalosa apuntala el negocio privado del transporte público en Bogotá y con el que se demuestra que Peñalosa juega con la camiseta de los privados y no de la ciudad”, agregó el cabildante. Vale recordar que este modelo surge de las sugerencias-exigencias realizadas por el sector financiero, para “individualizar los sujetos de crédito”, que no es otra cosa que tener dos negocios de créditos distintos y menos riesgosos.

El modelo de dos rentabilidades encarecerá la tarifa técnica que se le paga a los privados, lo que además se vuelve un obstáculo para la implementación de tecnologías limpias. “Invito a la ciudadanía a exigir el desmonte del ‘Modelo Transmilenio’, para tener la posibilidad de un operador público, a la vez dueño de la flota, y que lo público deje de ser sujeto de lucro privado excesivo. En particular, invito a hacerlo con la misma vehemencia correcta que ha caracterizado los llamados por tecnologías más limpias en los articulados”, concluyó Sarmiento.

Sarmiento también se refirió al demagógico aumento en los puntos de tecnologías limpias de la calificación de proponentes, anunciado por la administración el día lunes 24 de abril:

  • El piso mínimo en materia de tecnologías debería ser Euro VI y no Euro V. El combustible requerido para esta tecnología europea del 2011 ya es producido por Reficar.
  • No tiene sentido alguno que el puntaje sea exactamente el mismo para buses diésel Euro VI que para buses eléctricos. El puntaje para las tecnologías debe ser progresiva en relación a las emisiones contaminantes.
  • Es necesario discutir más ampliamente el puntaje de tecnologías limpias en relación a la oferta económica. 400 puntos de tecnologías frente a 1400 de oferta económica sigue siendo insuficiente en relación a las apuestas ambientalmente sostenibles que están siendo realizadas en otros países.

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