Poeta Santiago Espinosa vota Manuel Sarmiento Concejo Polo 3

Más allá de lo que puede pensarse sobre las elecciones a la alcaldía,  hay que tomarse muy en serio las elecciones al concejo y a las juntas locales. Muchos candidatos son muy interesantes. En mi caso voy a votar por María Angélica Prada, para edil de Chapinero,  y por Manuel Sarmiento, al Concejo, dos jóvenes abogados que a pesar de su juventud -o quizás gracias a ella- me recuerdan que sí hay personas dispuestas a asumir la política con una vocación de servicio, sin perder la alegría ni la decencia, como un arte que trata de cambiar las circunstancias.

Platón hablaba de políticos que se disputan el timón de la nave, con regalos y mandrágoras, con distintos artilugios. De otros que miran más allá del horizonte para tratar de orientar el barco, trabajan como pueden para que las voces de la tripulación se escuchen y hagan eco. Creo que los dos, Manuel y María Angélica, preparados en las mejores universidades del país, hijos del movimiento estudiantil, estarían entre los segundos. Los dos entienden que la política, aunque esto suena tan paradójico como ingenuo, pasa por la defensa de los derechos particulares de las personas, rostros de mujeres y de hombres en situaciones tan específicas como diversas, y que no siempre han sido atendidos por el poder político.

Manuel Sarmiento no sólo estuvo detrás de los debates de Jorge Robledo, con quien trabajó en su oficina del Senado durante seis años. Gracias a sus aportes en las demandas de inconstitucionalidad logró tumbarse la denominada “Ley Lleras” y la “Ley de baldíos”, dos retos para la democracia y la paz tanto por el acceso de los usuarios a las redes, que la “Ley Lleras” limitaba para dárselos a las empresas, como por el acceso a la tierra, que la “Ley de Baldíos” quería trasferir a los grandes propietarios. Yo lo conocí en el año 2003, cuando se vivían en las universidades unos debates muy intensos sobre los Tratados de Libre Comercio y las reformas de Uribe. “Anacrónicos”, “inconscientes”,  lo llamaban sus detractores. Hoy es cuando podemos decir que aquellos “anacrónicos” tenían en buena parte la razón. Manuel encontró en el trabajo político su manera de quedarse, al tiempo en que muchos se marchaban del país.

A María Angélica, profesora de La Universidad de los Andes, heredera de las banderas de Rodolfo Arango y de Carlos Gaviria Díaz, la conocí en las tertulias de La 69 Cultural. En estos pocos encuentros pude confirmar el entusiasmo con el que muchos profesores y estudiantes se refieren a ella. Es una profesora tan capaz en lo jurídico como sensible frente a las humanidades, una mujer comprometida con el papel de la cultura y de las artes en la construcción de otro tipo de sociedades, más imaginativas y democráticas que las nuestras.

Aurelio Arturo hablaba de los “países de Colombia”, el reto también pasa por pensar en las ciudades de la ciudad.  Los estudiantes y los usuarios, los habitantes de los barrios donde han trabajado, el 90% al que no favorece el Modelo Económico y Social, hablamos de rostros de personas y no de cifras, han encontrado en ellos dos defensores entusiastas de sus derechos, abiertos al diálogo pero sin renunciar a los principios que los convocan. Por estas y otras razones, reitero, votaré por Manuel para el Concejo y por María Angélica para edil de Chapinero.

Santiago Espinosa

 

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