agosto 24, 2017

Empresa

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Por el derecho a crear empresa

El Polo defiende la producción colombiana, la de todos los tamaños y en especial la pequeña y la mediana. La producción empresarial es un motor del desarrollo para el país y la ciudad. 

El libre comercio con sus TLC golpea de manera especialmente fuerte a Bogotá, como el principal eje económico de Colombia. El PIB capitalino vale $133 billones, una cuarta parte del PIB nacional. Aquí se generan una de cada 5 plazas de empleos del país. Las importaciones de bienes antes producidos en Colombia reemplazan empleos nacionales por extranjeros, generando el atraso del aparato productivo y el empobrecimiento de sus habitantes, en una tendencia que no da señales de mejoría.

Durante el año 2015 las exportaciones de Bogotá han caído 5.1% mientras las importaciones aumentaron 11.3% respecto a 2013. Vivimos hoy en una ciudad cuyas importaciones han aumentado en un 80% durante los últimos 4 años en bienes que requieren algún grado de especialización de la producción como productos químicos, vehículos y alimentos y bebidas, que constituían eslabones en los que Bogotá abastecía a la región capital.

La suerte de la industria nacional se encuentra ligada a la de la población. Durante las últimas dos décadas Bogotá ha sufrido un proceso sostenido de desindustrialización. La participación del sector en el PIB de la ciudad entre 2000 y 2014 ha pasado del 14% al 9.3%, con caídas sostenidas durante los últimos años[1]. La economía y el empleo se desplazan hacia el sector servicios, que hoy representan el 60% de la economía de la ciudad y los servicios predominantes en la ciudad no se encuentran vinculados a la producción, se asocian mayormente a actividades especulativas (25% del PIB), negocios inmobiliarios (15% del PIB) y actividades financieras (10% del PIB). Se produce riqueza para pocas manos, mientras las mayorías se ubica en servicios en el rebusque y la inestabilidad, como lo indica la Cámara de Comercio de Bogotá que informa la existencia de un salón de belleza por cada 788 habitantes en 2014.

Bogotá se ha convertido en una ciudad dependiente de bienes producidos en el extranjero. La inestabilidad del precio del dólar es fuente de más dolores de cabeza, cuando cae se fomentan las importaciones y cuando sube se encarece el costo de la vida. A la par el gobierno de Juan Manuel Santos extiende exenciones y gabelas a las multinacionales. Los derechos al trabajo y a hacer empresa se han convertido en un inalcanzable en Bogotá. El interés de unos pocos con grandes capitales financieros se impone sobre las necesidades de la mayoría. Ese modelo debe cambiar.

El Concejo de Bogotá debe servir como lugar de defensa del empresariado capitalino. Ser puente para que cesen los problemas con las altas tarifas de energía para la industria y Tratados de Libre Comercio contrarios al interés de las mayorías. El Concejo debe también ser un espacio para informar, concienciar y movilizar a los más amplios sectores de la población por la defensa y la promoción producción nacional altamente desarrollada y donde se le dé aplicación al conocimiento científico.

[1]             [1] 2012: -2,1%,    2013:     -1,3%,    2014:     -1,4%