marzo 24, 2017

Impuestos

Impuestos

Impuestos ajustados a la capacidad de pago

La estructura tributaria no solo tiene impactos en la capacidad financiera de la Nación y los municipios, sino también en la distribución de ingresos entre la población. En Bogotá existen enormes inequidades a la hora de tributar. En el sistema de estratos existente hay una capa de población con ingresos superiores que hoy se hace necesario gravar. A las actividades financieras asentadas en la ciudad no se les grava en forma debida. Situación similar ocurre con las actividades de alto impacto ambiental, cuya huella ecológica no es considerada en la estructura de tributación de la capital.

Mientras se dan exenciones o fórmulas tarifarias que evitan el cumplimiento de la justicia tributaria (entre más se tiene, más se tributa), a los hogares se les ahoga con el predial y las valorizaciones que hacen que las cargas fiscales recaigan con mayor fuerza en los hogares de los estratos populares y capas medias y no sobre quienes obtienen grandes rentas del suelo y de actividades económicas concentradoras de la riqueza, como el sistema financiero.

El recaudo tributario en Bogotá ha aumentado un 10,8% en 2011, 9,7% en 2012, 8,4% en 2013 y a septiembre de 2014 se presentó crecimiento de 10,8%, respecto al mismo período de 2013. La Secretaría de Hacienda indica que en 2014 de los ingresos tributarios se destacan el impuesto de industria y comercio, predial, vehículos, sobretasa a la gasolina y consumo de cerveza.

Producto de las fórmulas tarifarias establecidas en el Plan de Desarrollo de Santos I y de su aplicación en el Distrito, el impuesto predial presenta aumentos confiscatorios. Año tras año supera la barrera legal del 25%. Los más pobres y en especial los sectores de ingresos medios caen en la encrucijada de “vender su casa para pagar el predial”. Los vecinos de barrios como Normandía o Colina Campestre tienen razón para protestar. Por concepto de predial se recaudó 1 billón de pesos en el año 2011, cifra que se elevó vertiginosamente a 1.7 billones en 2014. Si “se suma el 28% que el Distrito aspira a recoger según el presupuesto vigente para 2015, llegaría a $2 billones, con lo que el alza para estos cuatro años fiscales superará el 98%.”[1]

Los aumentos desmesurados tienen raíz en la inflación de los precios de los inmuebles. La “burbuja inmobiliaria” fue aprovechada por los gobiernos nacional y distrital para hacer actualizaciones catastrales ligadas a los valores comerciales y no a la capacidad de ingresos de la población. Las actualizaciones catastrales duplicaron el valor catastral del país y sobrepasaron los límites legales: más predios del estrato 2 pasaron de pagar un predial del 2×1.000 a l 6×1.000, en el estrato 4 ya no pagarán el 6×1.000 sino el 7,5×1.000, y en el amplio estrato 6 y hogares de ingresos moderadamente altos, los cobros subieron al 9,5×1.000.[2]

La lucha decidida de la ciudadanía contra el cobro oneroso de valorización dio como fruto la devolución de las contribuciones en los 720.000 predios que pagaron por obras que no se construirán por decisión del Concejo de Bogotá. Esta victoria de la organización y la movilización de la ciudadanía ha dado como resultado la devolución efectiva de $105 mil de los $144 mil millones que se deben devolver a las y los habitantes de Bogotá.

Es imprescindible que el Gobierno de Bogotá haga uso de herramientas fiscales para mitigar las enormes inequidades existentes en la ciudad. Desde el Concejo se debe promover el cobro de impuesto justos. La actualización catastral del gobierno nacional y las medidas de Plan Nacional de Desarrollo, junto con contribuciones a los parqueaderos, el alumbrado público y los cobros por congestión, recientemente creadas serán fuente de mayor iniquidad fiscal. Las exenciones otorgadas a monopolios y especuladores financieros deben ser revisadas. En los hogares bogotanos no puede volver a verse la frase vendo casa para pagar predial. En el Concejo y en las calles bogotanas debe emprenderse una cruzada porque los impuestos justos sean realidad.

[1]             [1] Suárez, Aurelio. Un predial inhumano. En periódico El Espectador 8 de abril de 2015. Tomado de http://bit.ly/1Flyy6y

[2]             [2] Ibíd..