octubre 23, 2017

Que el Distrito no trunque más el desarrollo de Chorrillos

El desarrollo urbanístico de la ciudad de Bogotá y el mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes ha estado sujeto a la voluntad de los mandatarios de turno, que por regla general han gobernado al vaivén de los grandes negociados particulares, dejando rezagados  los problemas más sentidos de la ciudad. Es poca la inversión social que no ha terminado asegurando jugosos negocios a particulares que absorben los recursos públicos, evitando que lleguen a su destino final.

Esta es la historia de Chorrillos, una vereda ubicada al norte de la localidad de Suba, en su área rural, donde residen 4 mil personas y que a pesar de estar poblada  hace mas de 35 años, no tiene ni acueducto, ni alcantarillado, ni vías de acceso dignas. Y seguramente no los tiene, entre otras razones, porque el distrito no había encontrado aun la manera de que los recursos invertidos para dotar a la vereda de equipamientos básicos, pudiesen servir, al mismo tiempo, para favorecer un negocio particular.

A pesar de ello, mediante sus respectivas juntas de acción comunal, los habitantes de la vereda lograron organizarse y han venido movilizándose durante años para exigir que el estado asegure sus derechos básicos. Como resultado de dicha movilización se logró: i) que el Tribunal Administrativo de Cundinamarca obligara a la EAAB a iniciar la construcción del acueducto y el alcantarillado en el primer semestre del 2018 y; ii) que la vereda  fuese reconocida como asentamiento humano, por el decreto 435 del 2015, categoría que permitirá que los servicios públicos domiciliarios lleguen hasta sus hogares.

En días recientes la comunidad volvió a movilizarse exigiendo la mejora de sus vías internas y la ampliación de la Vía Suba-Cota, que tiene parte de su trazado dentro del polígono de la Reserva Thomas van der Hammen. Esta vía está contemplada como una V2 de acuerdo con el POT –Decreto 190 de 2004- el Plan de Manejo Ambiental –Acuerdo 021 de 2014- de la Reserva, y por la Unidad de Planeamiento Rural – UPR –Decreto 435 de 2015-.Este perfil permite que la vía tenga doble calzada (con 4 carriles),y que cuente con ciclo ruta. Para ello el  Plan de Manejo Ambiental de la Reserva permitiría la ampliación (hasta el perfil permitido por el POT), puesto que hablamos de una vía existente y no de una nueva, siempre y cuando se cuente con la autorización y lineamientos previos de la CAR (art. 16 y 17 Acuerdo 021 de 2014).

Aun así, el distrito no desaprovechó para hacer de esta justa exigencia una oportunidad de negocio. Por ello han puesto sobre la mesa la falsa teoría de que para ampliar la vía se debe desafectar parte sustancial de la Reserva, engaño premeditado cuyo fin es desmembrar cada vez más lo que queda de este ecosistema de vital importancia para la estructura ecológica principal de la ciudad.

Los habitantes de Chorrillos y los Bogotanos en general debemos tener claro que i) la ampliación de la Vía Suba Cota puede realizarse sin desafectar la Reserva; ii) que optar por el camino de la desafectación no solo permitirá que el distrito siga desmembrando la reserva con la finalidad última de urbanizarla, sino que alargará mucho más el inicio de la ampliación de la vía, prolongando así el problema de movilidad que tiene la comunidad y; iii) que los problemas de movilidad de la zona no los resolverá la simple ampliación de una vía (sin importar la cantidad de sus carriles). Para ello se requiere implementar una política que asegure el funcionamiento adecuado del transporte público en la zona y la construcción de una vía perimetral que evite la entrada de carga pesada a la ciudad y que no entre en contacto con la estructura ecológica principal de la región.

El distrito no debe sobreponer su interés de negocio sobre su obligación de asegurar los derechos básicos de subsistencia a los habitantes de Chorrillos. ¡Que la mejora de las vías y la construcción del acueducto y el alcantarillado inicien de inmediato!

Artículo de Juan Carlos Velasco

Panelista en Suba Al Aire

Asesor jurídico