Debemos elevar el nivel de organización y de unidad en defensa de los Humedales ante la arremetida de Peñalosa

Intervención del concejal Manuel Sarmiento en el foro “Unidos por los Humedales”, junio de 2016.

Principal uso de los humedales es el de conservación, no el de recreación, como pretende Peñalosa. Peñalosa ve los humedales y el río Bogotá como piscinas o peceras. Busquemos la unidad en defensa de la estructura ecológica de Bogotá.

El evento que se está realizando hoy es de suma importancia porque permite, primero, elevar el nivel de conocimiento que debemos tener los bogotanos sobre unos ecosistemas tan estratégicos como son los humedales, compartiendo la experiencia de organizaciones y activistas, tanto los que son reconocidos oficialmente como los que no.

Y en segundo lugar, permite elevar el nivel de organización, aspecto fundamental para que la lucha en defensa de estos ecosistemas estratégicos sea mucho más efectiva. Esto de mejorar el nivel de unidad es fundamental frente a la arremetida que se viene con las propuestas y las medidas anunciadas por la administración de Enrique Peñalosa.

Qué pretende Peñalosa en materia ambiental

En el trámite del Plan de Desarrollo, se hicieron varios cuestionamientos en relación con los humedales y por esa razón se incluyó un artículo sobre su recuperación y habilitación. Allí se habla del ciento por ciento de los humedales, aunque en realidad el texto se refiere solo a 15 humedales reconocidos oficialmente, no a todos, porque hay unos no reconocidos.

Quiero llamar la atención sobre una anomalía. Frente a los humedales, la administración distrital está planteando hacer una serie de zonas recreacionales con parques lineales que bordeen los humedales, como quedó planteado en el artículo respectivo del Plan de Desarrollo. Es caer en una visión bastante equivocada de lo que ha de hacerse con los humedales, porque el principal uso que se debe contemplar en ellos es el de la conservación. En resumen, la política debe ser de conservación, pero la visión que adopta la Administración de Enrique Peñalosa es la de privilegiar la recreación.

Son dos cosas totalmente distintas. Cuando se privilegia la recreación, las intervenciones corren el riesgo de lesionar gravemente los humedales, porque si se hacen alamedas o grandes ciclo rutas, se puede afectar el ecosistema. La visión del alcalde es un poco absurda. Ve los humedales y el río Bogotá como una especie de piscina o de pecera que debe estar siempre saturada de concreto.

Dentro del proyecto de Ciudad Paz, se plantea hacer Ciudad Río y el gran malecón del río Bogotá. Canalizar el río Bogotá es también algo absurdo, por varias razones. Para la descontaminación del río Bogotá faltan muchísimos años porque está supremamente atrasada, pero además la canalización genera varios impactos, en primer lugar, porque toda la ribera es inundable. Dice Peñalosa que va a canalizar todo el río Bogotá como sucede en Europa y es de esa manera como piensa mitigar la inundación. Bueno, en Europa sí se canalizaron los ríos, pero vienen ahora en un proceso de descanalización supremamente costoso. Como habrán sido los impactos de la canalización que ya los están descanalizando, porque es obvio que en épocas de lluvias, si el río está canalizado en la ciudad, aguas abajo va a llegar con mucha fuerza y puede generar grandes problemas en los municipios aledaños.

Frente a los cerros orientales, dos cosas: Peñalosa privilegia simplemente el valor paisajístico que tienen los ecosistemas sobre la importancia de conservarlos. Frente a la propuesta del sendero en los cerros orientales todavía no hay un estudio claro que señale los impactos y que garantice que no va a causar allí más problemas ambientales de los que ya existen.

Muchos de ustedes habrán oído que la Alcaldía de Enrique Peñalosa está coadyuvando el desacato presentado por el exministro de Vivienda, doctor Henao. Al doctor Henao no le gustó que se le haya definido un límite a la ruralidad y a la zona urbana en la ciudad para impedir que se concretaran unas licencias de construcción en los cerros orientales y presentó un desacato. El desacato, de acuerdo con las audiencias hechas, está siendo respaldado por la Administración Peñalosa a través de Andrés Ortiz, secretario de Planeación.

Un último comentario sobre la Reserva Van Der Hammen. Nosotros denunciamos que en el Plan de Desarrollo estaba incluido el proyecto de urbanización de la Reserva Van der Hammen. El alcalde Peñalosa replicó afirmando que nosotros estábamos mintiendo. Pues le recuerdo que en el Plan está el tema de Ciudad Norte que, como todos ustedes saben, incluye la Reserva Van der Hammen. Que para urbanizar la reserva se tengan que modificar el POT y que la CAR deba hacer la exclusión de varias hectáreas, no significa que en el Plan de Desarrollo, la hoja de ruta para la Administración distrital, no esté contemplada la urbanización de la Reserva Van der Hammen.

Sobre la Reserva Van der Hammen hay miles de estudios que demuestran su importancia, pero el argumento principal, que tiene que ver con los humedales de la Alcaldía de Peñalosa, es que más hacia el norte de la Reserva Van der Hammen la distancia entre el río Bogotá y los cerros orientales es menor. Allí la distancia entre el río Bogotá y los cerros orientales es de 5 kilómetros, mientras que en la Reserva Van der Hammen es alrededor de 14 kilómetros. Entonces ellos, en la simpleza y mediocridad de sus argumentos, proponen conectar los cerros orientales y el río Bogotá por donde hay menos distancia, pero lo que ellos están omitiendo de manera calculada es que la Reserva Van der Hammen es importante no solo por la conectividad ecológica entre el río Bogotá y los cerros orientales, sino también porque permite la conectividad ecológica entre los Humedales Torca y Guaymaral y los Bosques Nativos que hay en esa zona. Más hacia el norte de la ciudad no están los humedales. La administración arguye que los humedales no están dentro de la Reserva Van der Hammen, y puede que no, pero sí sobre el borde. Y esa Reserva, tal como está definida y diseñada, permite mantener la conectividad entre los cerros orientales, el río Bogotá, los humedales y los bosques nativos existentes allí.

Termino felicitándoles y deseándoles muchos éxitos. Quiero señalar que vamos por buen camino, invitándolos a cimentar una gran unidad entre organizaciones y entre distintos sectores políticos. Yo soy del Polo, pero tenemos que buscar una gran unidad sin ningún tipo de sectarismo, con total amplitud, para que elevando el nivel de educación, de organización y movilización impidamos que el alcalde Enrique Peñalosa termine de acabar con la estructura ecológica principal de la ciudad de Bogotá.

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