Peñalosa fracasó también en el SITP

Peñalosa fracasó también en el SITP

En sesión Plenaria, el concejal Manuel Sarmiento hizo el balance del SITP durante la administración Peñalosa y los resultados no pueden ser peores, la satisfacción de los usuarios disminuyó hasta un 24% cuando en 2016 llegaba al 32%. Para Sarmiento: “el desempeño es pésimo sobre todo en los indicadores objetivos. Por ejemplo, de los 10.500 buses que deberían adquirir y vincular al sistema, los operadores solo han cumplido con 5.800, situación que padecen los usuarios en el aumento en los tiempos de espera de las rutas pasando de 14 a 17 minutos, cuando el estándar indica que no debería superar los 6 minutos.”

Uno de los puntos más álgidos del debate tuvo que ver con la denuncia sobre los graves incumplimientos de los actuales operadores del sistema: “han eliminado 34 rutas y las que operan solo cumplen con el 79% de los recorridos que se programan”, señaló el concejal del POLO. Lo paradójico, afirmó Sarmiento, es que mientras la calidad del servicio empeoró, el costo del pasaje se incrementó en un escandaloso 47%, pasando de $1500 a $2200 en cuatro años. “Entre 2015 y 2018, el incremento del ingreso de los habitantes de Bogotá fue solo del 7,8%, es decir, el pasaje aumentó 6 veces más que el ingreso de los ciudadanos, eso no tiene justificación”. Todo lo anterior ocasionó que el SITP perdiera 72 millones de viajes en 2018.

Las cifras y pruebas presentadas por el concejal Sarmiento confirmaron que el modelo Transmilenio fracasó: “la ciudad está sufriendo por la profundización del oligopolio, pasamos de 12 a 7 operadores que cada vez capturan mayores rentas del sistema sin que eso represente una mejora en la calidad del servicio. Prueba de ello es el presupuesto que deja amarrado para Transmilenio la administración Peñalosa para 2020, en el que se pretenden transferir más de un billón de pesos de impuestos para subsidiar ganancias y nuevas concesiones.”  y concluyó, “La ciudad debe seguir el ejemplo de Nueva York, París o Medellín y hacer la transición hacia un sistema de transporte a cargo del Distrito donde los impuestos de la ciudad no se destinan a enriquecer a unos privados, sino a garantizar la calidad del servicio.”

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