Este jueves, debate de la bancada del Polo contra Transmilenio por la Séptima

Este jueves, debate de la bancada del Polo contra Transmilenio por la Séptima

El debate cuestionará la conveniencia del proyecto para la movilidad de la ciudad, así como los atropellos cometidos contra la comunidad y las irregularidades presentadas en la actualización de los estudios técnicos.

El próximo jueves 19 de abril de 2018 el concejal Manuel Sarmiento realizará un debate de control político al proyecto de la troncal de Transmilenio por la Carrera Séptima en la Comisión de Plan del Cabildo Distrital, al que han sido citados el secretario de Movilidad, la gerente de Transmilenio y las directoras del IDU y el Jardín Botánico José Celestino Mutis.

El debate revelará al Concejo y a la opinión pública cómo la administración distrital incurre en toda serie de inconsistencias técnicas, económicas y de atropellos con la comunidad del sector para meter a la mala el proyecto del alcalde Enrique Peñalosa de promover buses BRT por todos los corredores de la ciudad.

El debate podrá verse en directo a partir de las 9:00 AM a través de la página de Facebook del concejal Manuel Sarmiento, de la cuenta de twitter @mjsarmientoa con la etiqueta #NoTM7a

CONPES de Peñalosa y Santos no garantiza recursos para el metro de Bogotá

CONPES de Peñalosa y Santos no garantiza recursos para el metro de Bogotá

Equipo de Prensa – Concejal Manuel Sarmiento | Bogotá | Miércoles, 11 de enero de 2017


El concejal Manuel Sarmiento afirmó que el CONPES anunciado por el presidente Santos y el alcalde Peñalosa no garantiza los recursos para la construcción de la primera línea del metro de Bogotá. El Cabildante explicó que este documento no sirve para comprometer vigencias futuras de la Nación, que son las que garantizarían los recursos para la construcción del proyecto.

Así lo señala una respuesta que la Secretaría de Movilidad le envió al Concejal del Polo en diciembre en la que reconoce que “el documento CONPES que prepara el DNP es de seguimiento a los proyectos de transporte público masivo que la nación puede cofinanciar. Es diferente al documento CONPES donde se declara su importancia estratégica, gracias al cual luego se pueden comprometer vigencias futuras de la nación” (Ver respuesta completa).

Sarmiento recordó que en el año 2010 el gobierno nacional expidió un CONPES igual al que están cacareando los mandatarios y que no fue suficiente para asegurar los recursos para la construcción del metro. Agregó que ni siquiera se conocen los costos reales del proyecto, pues el metro elevado propuesto por Peñalosa no cuenta con estudios detallados, como lo señala la consultoría de Systra: “Los valores de los desembolsos necesarios para cubrir los gastos son superiores y deben calcularse a partir de un programa de adquisiciones y obras más detallado que el alcance de esta consultoría”.

Para expedir el CONPES con el que se abriría la licitación del metro se necesitan estudios técnicos de detalle que a la fecha ni siquiera han sido contratados. “Lo que demuestra este Conpes es el respaldo de Santos a un metro mediocre y a un modelo de ciudad en el que el jugoso negocio de las concesiones de Transmilenio seguirá siendo el eje estructural del Sistema de Transporte Masivo, condenando a Bogotá, por los próximos 30 años, a los buses articulados que tanto le gustan al alcalde Peñalosa”, aseguró el concejal Sarmiento.

Se siguen destapando las mentiras de Peñalosa sobre el metro elevado.

Se siguen destapando las mentiras de Peñalosa sobre el metro elevado.

Equipo de Prensa – Concejal Manuel Sarmiento | Bogotá | Domingo, 20 de noviembre


Luego de conocerse el informe de Systra sobre el metro, el concejal Manuel Sarmiento denunció que el alcalde Peñalosa ha mentido de manera reiterada sobre las supuestas bondades de una línea elevada. “En temas tan importantes como el cronograma y los costos del proyecto, el Alcalde ha faltado gravemente a la verdad para seguir ‘embolatando’ el proyecto más importante para Bogotá”, afirmó el cabildante del Polo.

De acuerdo con la Revista Semana, en enero de este año Peñalosa afirmó que la decisión de cambiar el metro subterráneo por el elevado no demoraría la apertura de la licitación para contratar su construcción. Dijo que solo se tomarían tres meses para ajustar los estudios y que “la licitación se abriría antes de que termine el 2016” (goo.gl/J2QOKY). Hoy el Gobierno Distrital reconoce que la licitación estará lista hasta finales de 2017 (goo.gl/6Fsc9v), un año después de la fecha prometida por el mandatario, y que puede alargarse debido a que se deben contratar estudios adicionales por un valor de $23.000 millones.

Respecto a los costos, en noviembre del año pasado, el portal La Silla Vacía informó que “según las cuentas de Peñalosa, un kilómetro de metro elevado cuesta 50 millones de dólares” (goo.gl/Kg5031). Sin embargo, el estudio de Systra calcula que el costo por kilómetro de la línea elevada será de 130 millones de dólares, más del doble de lo afirmado por el Alcalde. Además, los cálculos de Systra no tienen en cuenta variables tan importantes como los costos de operación, mantenimiento y reemplazo de los equipos y la infraestructura, así como tampoco calcula los mayores costos por el tiempo de los viajes, la comodidad de los usuarios y los costos de mitigación de los impactos urbanísticos y ambientales de las obras y la operación del viaducto, como lo explica el ingeniero Rafael Fonseca (https://goo.gl/479pdI).

El informe de Systra reconoce que el metro elevado degradará gravemente el entorno urbano de Bogotá, pues la opción elegida tuvo pésimas calificaciones respecto al efecto urbano-paisajístico, el impacto visual de las estaciones y la interferencia con redes matrices de servicios públicos, además de su vulnerabilidad por los elevados niveles de riesgo sísmico a los que está expuesto. “No es cierto que el metro elevado sea la mejor opción para Bogotá, así lo demuestran las evidentes mentiras en las que ha incurrido el alcalde Peñalosa”, concluyó el concejal Sarmiento.

Transmilenio necesita un operador público.

Transmilenio necesita un operador público.

Manuel Sarmiento

Concejal de Bogotá – Polo Democrático Alternativo

@mjsarmientoa

En 1999 Enrique Peñalosa creó Transmilenio S.A. como una empresa pública encargada de organizar el sistema de transporte masivo de Bogotá. Fiel a su dogmatismo neoliberal, el Alcalde dispuso que los buses articulados solo podrían ser operados por concesionarios privados, prohibiéndole a Transmilenio actuar como operador público. Esta decisión contrarió la experiencia de Nueva York, Londres y París, ciudades en las que los sistemas de transporte son operados por empresas públicas.

Bogotá ha pagado caro el fanatismo privatizador de Peñalosa. El transporte masivo se le entregó a un oligopolio privado que ha abusado de los usuarios y la ciudad. En 15 años los costos del sistema, reflejados en la tarifa técnica, han aumentado en un 148%, 44 puntos por encima de la inflación, lo que evidencia la ineficiencia de los concesionarios. El elevado incremento se debe a gabelas contractuales y sobrecostos con los que estos negociantes han obtenido una rentabilidad del 15,6% sobre su patrimonio, ¡el doble que la rentabilidad promedio de las 200 empresas más grandes del país! (Ver enlace: pág. 60)

Las multimillonarias ganancias de los operadores privados se han pagado con tarifas caras y billonarios subsidios estatales. El pasaje de Transmilenio está por encima del promedio latinoamericano ($1.888) y es uno de los más caros de América Latina (http://bit.ly/1GLLj9g). Como si esto fuera poco, entre los años 2000 y 2015 el Distrito les ha transferido, de los impuestos de los bogotanos, 1.94 billones de pesos a los operadores de Transmilenio y el SITP. Un negocio redondo con un solo ganador: el oligopolio privado del transporte.

El modelo ideado por Peñalosa también incide en el pésimo servicio de Transmilenio. La principal causa del hacinamiento, las demoras y las interminables filas, es la equivocada decisión del Alcalde de reemplazar el metro por un sistema de buses, pero la situación se agrava por la privatización del sistema. En 15 años, las compañías que operan las Fases I y II han tenido utilidades netas por $478 mil millones, recursos que habrían alcanzado para adquirir más de 400 articulados adicionales, con los que se podrían mejorar las frecuencias y reemplazar varios buses viejos que se están quedando sin techo, se han partido por la mitad con pasajeros adentro y hasta se han incendiado.

Dada la ineficiencia del modelo de Peñalosa, presenté un proyecto de acuerdo, en conjunto con la bancada del Polo, para permitir que Transmilenio S.A., como empresa pública, pueda actuar como operador del sistema de buses (http://bit.ly/2ct0Cuy). Esta iniciativa permitiría que Transmilenio opere el Cable de Ciudad Bolívar, proyecto en el que se invertirán 175 mil millones y que, con las actuales normas, se deberá entregar a un concesionario privado para que lo explote. No se trata de una propuesta de corte socialista, ni contra la propiedad privada, como lo demuestran casos de ciudades como Nueva York y París. Un caso que llama la atención es el de Londres, ciudad que en 2010 decidió asumir la operación de tres líneas del metro subterráneo que estaban en manos españolas y estadounidenses, por considerar que la empresa pública “estaba segura de generar ahorros sustanciales” (http://on.ft.com/2cmqcEw).

Cuando servicios esenciales como el transporte se le entregan a un oligopolio privado las consecuencias son nefastas. El lucrativo negocio les impone a los usuarios tarifas confiscatorias y un servicio de pésima calidad. La posibilidad de que Transmilenio pueda operar el sistema de buses es una forma de hacer realidad el principio de la prevalencia del interés general sobre el particular, máxima de la democracia que Peñalosa se empeña en pisotear.

No me hago ilusiones de cambio, Peñalosa juega con la camiseta  de los operadores privados

No me hago ilusiones de cambio, Peñalosa juega con la camiseta de los operadores privados

Intervención del concejal Manuel Sarmiento, del Polo Democrático Alternativo,  conclusiones del debate de Transmilenio en las sesiones sobre el Plan de Desarrollo, Recinto Los Comuneros, Concejo de Bogotá, 5 de junio de 2016.

¿Transmilenio por la Séptima para volver a ponerle conejo al Metro? Un servicio pésimo y caro. Ya les pagamos los buses a los operadores privados, pero nos los siguen cobrando. Sobrecostos hasta de 42% en la Fase I.  La administración no sabe aún a cuánto ascienden los costos reales de la operación. Tampoco puede garantizar que el overhaul sí se haya hecho, como lo afirman los privados. Que Transmilenio opere directamente mientras culmina la licitación para el nuevo contrato de la Fase I.

La primera conclusión es que en definitiva, según lo reconoció el propio Doctor Juan Pablo Bocarejo, secretario de Movilidad, el servicio de TransMilenio es pésimo. Y empiezo por aclarar que no me opongo a que exista TransMilenio, como lo expliqué en mi primera intervención. El problema es que a TransMilenio lo pusieron a hacer lo que debería hacer un Metro. TransMilenio no tiene la misma capacidad de un Metro y, por eso, cuando lo ponen a funcionar en troncales como la Avenida Caracas, la de más alta demanda en el país, pues colapsa, como ha sucedido. Así que reitero mis críticas y llamo la atención sobre el tema, sobre todo porque abrigo muchas dudas, Doctor Bocarejo, en torno a lo que usted ha explicado sobre el TransMilenio por la Carrera Séptima. Miremos los números. Si lo que va a hacer la Administración de Peñalosa es tender dos troncales de TransMilenio pesado por el corredor oriental de la ciudad, la de la Carrera Séptima y la de la Avenida Caracas, ahí nos suman 80.000 pasajeros hora-sentido. Y si le sumamos la capacidad del Metro por el corredor oriental, serían otros 60.000 pasajeros hora-sentido, o sea, en total, 140.000 hora-sentido con los tres sistemas.

Pero resulta que no hay ningún estudio que señale que en los próximos años vamos a necesitar en ese corredor esa capacidad tan alta. El último estudio que yo revisé, el de Steer Davies Gleave estima que en los próximos años se va a tener una demanda de 80.000 pasajeros hora-sentido, o sea que estaríamos sobredimensionando la demanda en el corredor oriental de la ciudad. Y lo que yo me temo es que la Alcaldía de Peñalosa nos monte la troncal de la Avenida Séptima para luego decirnos ya no se necesita un Metro por el corredor oriental y hacernos de nuevo conejo poniendo el Metro apenas hasta la Calle 26, como si fuera un simple alimentador de TransMilenio.

La segunda conclusión es que el servicio de TransMilenio es supremamente caro. Aquí también mostramos cómo la tarifa de TransMilenio es una de las más caras del Continente. Me quiero detener en el punto, porque me parecen insatisfactorias, Doctora Alexandra Rojas, gerente de TransMilenio, y Doctor Bocarejo, las explicaciones que ustedes han dado sobre las denuncias que hice yo hace dos meses en este mismo recinto. Miremos con detalle. Lo primero, ¿por qué los costos de operación han aumentado tanto? Entre el 2000 y el 2015, la tarifa técnica —que refleja los costos de la operación— aumentó en 57% por encima de la inflación, o sea, se encareció casi 60% por encima de lo que se encareció la economía colombiana. ¿Qué es entonces lo que está sucediendo?

Lo denuncié y voy a volver a explicarlo, porque no hay explicación por parte de la Administración. A los operadores privados de TransMilenio, y estoy hablando del sistema troncal, básicamente les remuneramos lo siguiente: primero, la inversión que ellos hicieron en los buses; segundo, una rentabilidad sobre los buses; tercero, el costo de la operación y, por último, una rentabilidad razonable, como lo indican los contratos. Razonable. Pero la inversión que ellos hicieron en los buses ya se la pagamos hace mucho tiempo y, lo peor, se la seguimos pagando en virtud de la prórroga que hizo la Administración anterior. Doctora Alexandra Rojas, usted misma me dijo en su respuesta que les seguíamos pagando la inversión sobre los buses y la rentabilidad sobre la inversión.

Miremos ahora el estudio de Valora sobre el que usted pasó muy por encima. El estudio de Valora, Doctor Lozada, precisa que como ya pagamos la inversión de los buses, deberían reducirse la tarifa y los costos de la operación. En el caso de la Fase I, la reducción debería ser del 29% o hasta el 42%, o sea que estaríamos pagando sobrecostos por ese mismo monto. ¿Por qué? Repito, porque ya les pagamos los buses. Sobre la Fase II, añade el estudio de Valora que los sobrecostos podrían estar alrededor entre el 15% y el 39% dependiendo del escenario que uno escoja; o sea que aquí también hay sobrecostos. A mí sí me hubiera gustado que frente a estas denuncias tan graves, la administración me replicara, no, concejal Sarmiento, usted está equivocado, usted está mintiendo, o de pronto, por un milagro, que me dijera, sí, concejal, usted tiene toda la razón. ¡Pero que diga algo! Porque yo aquí hago unas denuncias supremamente graves, pero ustedes guardan silencio, y hay un dicho popular, Doctora Alexandra Rojas: el que calla otorga. No, doctora, me perdona, no lo explicó, no lo explicó. Yo aquí dije que, de acuerdo con el estudio de Valora, hay sobrecostos que podrían ser de 140.000 de pesos anuales e incluso mucho más, de 250.000, una plata que nos podríamos ahorrar, y el déficit de 557.000 millones de pesos se podría así reducir entre 140.000 y 250.000 millones de pesos.

Frente a los costos de la operación es increíble que después de 15 años no se haya hecho todavía un estudio y una auditoría sobre cuánto valen los costos reales, o sea, a cuánto nos están cobrando el conductor de un bus, a cuánto nos están cobrando el mantenimiento de un bus, a cuánto nos están cobrando los lubricantes de un bus. La Administración debería saberlo con absoluta exactitud para poder auditar, porque si los operadores privados están inflando los costos, su rentabilidad se va para las nubes, y eso también explica en parte el gigantesco déficit. Yo hice aquí una propuesta y no sé por qué la Administración no se refiere a las propuestas que yo hago. Dije, contraten una auditoría que investigue exactamente cuáles son los costos por kilómetro y partir de ahí pueden ustedes fijar un esquema de negocios y listo. Claro, que los privados ganen, pero que ganen de acuerdo con los costos reales, no sobre la base de costos inflados.

Paso a referirme a lo del overhaul, concejal Emel Rojas. Le envié hace poco un derecho de petición a TransMilenio. Cuando la prórroga se dio, los operadores privados, a contramano, se comprometieron a hacer una inversión de 85 millones de pesos sobre cada bus para potenciarlo y ampliar su vida útil, el famoso overhaul.  Entonces le pregunté a la Doctora Alexandra Rojas qué a cuántos buses ya se les había hecho el overhaul, me dijo que al 98% de los articulados. Le pedí que me lo certificara, que me mostrara las facturas que demuestren que ya se hizo el overhaul de acuerdo con la información pasada por los operadores privados. ¿Saben qué me contestó? “Esta información se encuentra en proceso de validación de la información remitida por los operadores, con el fin de determinar la consistencia de dichos reportes”. O sea que hoy la Administración no se puede parar en este atril y garantizarnos que sí se hizo el overhaul. No lo sabemos todavía. Nos lo dicen los operadores privados, pero en realidad la consistencia de la información no ha sido verificada por TransMilenio. Y aquí el Concejal Emel Rojas y el Concejal Flórez han venido denunciando en todos estos meses cómo se siguen accidentando y cómo se siguen varando los buses de las Fases I y II.

Termino con una última propuesta, Doctora Alexandra Rojas, y ojalá algún día la Administración se pronuncie sobre las propuestas del POLO, así no les gusten. Hay un problema y es que en enero del próximo año se va a vencer uno de los contratos de la Fase I. Perfecto, Doctor José David Castellanos, antes de que yo haga la propuesta puede decir que no le gusta, pero por lo menos él lo dice, la Administración no, guarda silencio. Y entonces la Administración dijo, en el debate de hace dos meses que había tres alternativas, todas muy malas, como lo denunció perfectamente el Concejal Flórez. Y ante todo lo que ha planteado la Administración es que quiere firmar una nueva prórroga, como lo hizo la Administración de Gustavo Petro, cosa que sería muy grave. Le pregunté a TransMilenio si los buses de las Fases I y II revierten al Distrito, si vuelven a ser propiedad del Distrito, porque no encontré esa cláusula en los contratos y me pareció extraño que no existiera. Y en una respuesta que debía ser muy clara, un sí o no y este es el texto, la doctora Alexandra Rojas responde con ambigüedades. Pero ahora cuando el Concejal Flórez lo planteó, la Doctora Alexandra Rojas aclaró que sí revierten, posiblemente en diciembre. Qué estoy proponiendo yo: para no prorrogar la Fase I y mientras se hace la nueva licitación, que sea TransMilenio el que la opere directamente. Si no, vamos a estar condenados a una prórroga en la que los operadores privados tienen todo el poder de negociación y van a someter a la Administración. La propuesta es entonces muy sencilla: que reviertan los buses cuando se acaben los contratos, más o menos en diciembre, y que TransMilenio siga operando porque ya tiene experiencia, como lo dijo el Doctor Emel Rojas. Es además una ocasión propicia para que TransMilenio pueda mirar cuáles son los costos reales de operación. Y mientras tanto se hace la licitación.

¿Para que se acepte esta propuesta qué necesitaríamos, colegas? Necesitaríamos modificar el Acuerdo 04 de 1999, según el cual, TransMilenio puede operar el Sistema, pero solo en tres casos: caducidad, que no se aplica; Terminación Anticipada del Contrato, que tampoco; e incumplimiento grave, que tampoco. Adicionémosle entonces otra clausula a ese acuerdo, otro parágrafo u otra causal, para que TransMilenio puede operar mientras culmina el proceso de la licitación. Esa es la baja que les propongo, porque como ya dije, la propuesta esencial del POLO es que el Distrito pueda contar con una empresa pública como operadora. TransMilenio se lo inventaron con un sesgo ideológico, que el Distrito no podía operar. Pero en las ciudades capitalistas más desarrolladas del mundo, Nueva York, por ejemplo, es el Estado el que opera directamente los sistemas de transporte. Entonces, la invitación, colegas, es a que evitemos una nueva prórroga, un nuevo detrimento patrimonial para el Distrito. Permitamos que los buses reviertan al Distrito y que TransMilenio opere mientras sale una nueva licitación. Y que en esa nueva licitación, y es mi propuesta más de fondo, TransMilenio pueda participar como operador.

Me parecen bastante insatisfactorias las respuestas brindadas por parte de la Administración Distrital, como lo dije en el primer debate. Lo que sucede acá es que el alcalde Peñalosa juega con la camiseta de los operadores privados y es un fervoroso defensor de su negocio. Por eso yo no me hago ilusiones de que este modelo que privilegia a unos pocos en detrimento de los usuarios y de los trabajadores vaya a cambiar en algo.

Para ver el vídeo de la intervención siga este enlace: Intervención