“Licitación de Transmilenio es otro gran negociado de Peñalosa”: concejal Manuel Sarmiento

Sistema será más costoso al introducir un nuevo intermediario. No se garantiza la adopción de tecnologías limpias.

En el debate sobre la licitación de flota de Transmilenio en el Concejo de Bogotá, el concejal Manuel Sarmiento afirmó que Peñalosa está apuntalando y mejorando el negociado privado con el transporte público. “El nuevo esquema de concesión, un Modelo Transmilenio Recargado 2.0, es fruto del chantaje del capital financiero que Peñalosa acata como orden”, afirmó el cabildante polista refiriéndose al nuevo esquema de dos concesiones, de dos rentabilidades, que reemplaza el modelo anterior con un solo tipo de concesionario.

El esquema de dos concesiones se adopta por exigencia del capital financiero. Los estudios previos revelan que este sector es profundamente reacio a financiar un modelo de un solo concesionario. El estudio revela que “aunque algunos financiadores reconocieron que el modelo integral no tuvo mayores problemas financieros en comparación con los retos presentados durante la implementación del SITP, la gran mayoría expresó reparos complejos para aportar una nueva financiación”. “Es inaudito e inaceptable que se adopte un modelo de dos concesionarios, de dos rentabilidades, para acatar las exigencias del sector financiero”, precisó Sarmiento.

Lo más grave de este modelo de dos rentabilidades es que es más costoso e incrementará la tarifa del transporte público. “La administración está creando un nuevo actor rentista en el transporte público, que se lucrara por el simple hecho de ser dueño de los buses. Es por eso que los estudios de la administración revelan que el nuevo esquema de concesión, con dos rentabilidades, es más costoso e ineficiente que el anterior. A pesar de que la financiación es más costosa en los cálculos de costos del modelo de un solo concesionario, por cuenta de la extorsión del capital financiero, el modelo de dos concesionarios es 142 mil millones de pesos más caro que el modelo anterior”, comentó Sarmiento, y agregó, “esto es de enorme gravedad, pues incrementará la tarifa y golpeará los bolsillos de los bogotanos y las arcas de la ciudad”.

Este nuevo modelo de concesión tiene otras implicaciones lesivas:

La operación se torna mucho más compleja y las responsabilidades sobre la calidad del servicio se diluyen.
Se fortalece el poder de los privados en el sistema. Manual de mantenimiento de los buses no puede ser objetado por Transmilenio y en caso de incumplimientos la flota pasaría a manos de los prestamistas y no de Transmilenio.
Las nuevas troncales que entren en funcionamiento podrán ser operadas por los operadores que ganen la licitación actual, sin nueva competencia.

El Modelo Transmilenio Recargado 2.0 es más caro y, por lo tanto, es también un obstáculo para la implementación de tecnologías limpias que pueden ser más costosas que la tecnología diésel. Sin embargo, es importante mencionar que la administración no hizo estudios para cuantificar los costos de las distintas tecnologías, y todo lo que Peñalosa ha afirmado en esta materia no cuenta con un sustento técnico. Asimismo, el diseño actual de la licitación sigue privilegiando el diésel. Los 200 puntos para tecnologías limpias se asignan por igual a buses diésel Euro VI y a buses eléctricos, lo cual es absurdo. Y sin puntos progresivos en relación a las tecnologías, el diésel termina siendo privilegiado por cuenta de la infraestructura actual de los patios, ya adecuada para esta tecnología.

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