Gobierno de Duque flexibiliza requerimientos para que Peñalosa dañe los Cerros Orientales

Después de que el presidente Duque le exigiera al Ministro de Ambiente dar vía libre a la construcción del sendero de Peñalosa en los Cerros Orientales, se hizo pública un acta a través de la cual la ANLA flexibiliza notoriamente los requerimientos hechos a la Secretaría Distrital de Ambiente para la aprobación de dicho proyecto.

“En razón a la inaceptable presión ejercida por el alcalde Peñalosa y el presidente Duque para sacar adelante este proyecto a toda costa, la ANLA dejó a discreción de la Secretaría de Ambiente el cumplimiento de varias exigencias que inicialmente le había impuesto y que tenían como finalidad asegurar la protección de los Cerros Orientales que hacen parte de la estructura ecológica principal de la ciudad”, aseguró el concejal Manuel Sarmiento.

Sarmiento resaltó que los requerimientos que debían ser atendidos por la alcaldía dejaban al descubierto las graves implicaciones que traería para Bogotá la ejecución de un proyecto constructivo sobre la columna vertebral de su estructura ecológica principal. Dentro de las exigencias planteadas inicialmente, la ANLA solicitó a la Secretaría de Ambiente: i) caracterizar y delimitar adecuadamente el componente de suelos y uso de la tierra de la zona de influencia del proyecto; ii) complementar la caracterización de los ecosistemas acuáticos ubicados en el área de influencia del proyecto; iii) complementar el proceso de participación y socialización del proyecto con las autoridades locales y con la comunidad del sector; iv) complementar la evaluación de alteración de habitas de las especies de fauna endémica en categoría de amenaza y de alto grado de sensibilidad; v) complementar la evaluación de la fragmentación y pérdida de conectividad de los ecosistemas sensibles; vi) presentar un análisis de la totalidad de las obras y actividades del proyecto constructivo a la luz del PMA de la Reserva Forestal Protectora Bosque Oriental de Bogotá.

Sin embargo, a raíz de las presiones ejercidas desde la Casa de Nariño y el Palacio Liévano, la ANLA modificó radicalmente sus planteamientos iniciales, estableciendo que la Secretaría Distrital de Ambiente solo debía acatar dichos requerimientos si lo consideraba necesario. El concejal reiteró que, con esta decisión, la ANLA podría incurrir en prevaricato, pues esta cediendo a presiones políticas y dejando de lado la falta de sustento técnico del proyecto, haciendo caso omiso a los graves impactos ambientales que causará la ejecución del proyecto. Así mismo le solicitó al alcalde Peñalosa y al presidente Duque dejar de intervenir de manera ilegal dentro del proceso de licenciamiento.

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